Robos, balas, asesinatos, inseguridad. Nos hemos convertido en un lugar atractivo para el crimen organizado. Para nadie es un secreto que la delincuencia está disparada. Cada día vemos más violencia y cada día hay nuevas víctimas. Las cifras son alarmantes y no podemos caminar tranquilos por la calle.
Desde hace 25 años, todos hablan de luchar contra la delincuencia, pero la realidad es que nadie se hace cargo.
Y claro, si los delincuentes también habitan los palacios de Gobierno. Nuestros líderes políticos están muy lejos de ofrecernos alternativas. ¿Aumentar las penas? ¿Quizás reformar el poder Judicial? ¿Expulsar a todos los extranjeros indocumentados? ¿Reformar las Policías? Son preguntas que se nos vienen inmediatamente a la cabeza cuando pensamos en delincuencia.
Los jueces son corruptos y dejan a los delincuentes libres. Los extranjeros indocumentados aumentan los crímenes y la sensación de inseguridad. La policía no actúa.
En este punto debemos señalar que la lucha contra la delincuencia se compone de dos aspectos:
1.- Tomar la decisión política de combatirlos y vencerlos.
2.- Implementar equipos especiales de policías, fiscales y jueces, dedicados de manera exclusiva a terminar con el flagelo.
Para ello necesitamos autoridades competentes, que lleven a cabo cambios verdaderos, de esos que realmente vea el pueblo peruano y no los amigotes de los políticos. Necesitamos una nueva alternativa. Una joven, con energía, que combata a la delincuencia con decisión. No necesitamos una alternativa añeja, con ideas de hace 20, 30 o 50 años.