La izquierda que tanto repitió “bienvenidos migrantes”, “migrar no es un delito” o el propio Gabriel Boric celebrando la llegada de miles de inmigrantes sin papeles no fue más que un presagio de qué sucedería en el futuro: Colapsos en las ciudades fronterizas, aumento de pasos ilegales mientras los chilenos de a pie sufren las consecuencias de un desastre provocado por la dictadura comunista de Maduro, como el aumento de la delincuencia, los asesinatos y el crimen organizado.
Pero hoy, la izquierda radical que gobierna Chile, en vez de hacerse cargo de los problemas provocados por su amigo Maduro y sus amigos inmigrantes ilegales y poner mano firme con delincuentes y asesinos, quiere mandarlos al Perú para que sigan haciendo lo mismo que hacen en Chile: Robar, asesinar, hacer colapsar las ciudades y los servicios públicos, por lo que desde el Perú le decimos fuerte y claro al señor Boric: Con nosotros no se meta. Solucione usted sus problemas, no los envíe para acá, que ya tenemos problemas de sobra. El Perú no necesita más problemas provocados por la izquierda radical y menos extranjera.