Somos un país donde existen dos justicias: La que trabaja con los caviares, para los poderosos, la que da concesiones y que acepta coimas. Y la otra, una justicia implacable con los ciudadanos que todos los días nos esforzamos para salir adelante.
Las deferencias que tuvieron con Vizcarra, como dejarlo vestirse y aparecer con su mejor perfil luego de ser allanado en pijama, solo hacen pensar que en el Perú existen dos varas con la que se mide a la población.
Al lagarto le dieron casi 4 años de tiempo para limpiarse, mientras que si a algún emprendedor lo fiscalizan y el extinguidor está 20 cm fuera de posición te ponen una multa y hasta te clausuran. En el acto. No casi cuatro años tarde. Si nos llega la Sunat nos clausuran de inmediato, no cuatro años después.
No hay tiempo para prepararse, ni para eliminar pruebas. Deshacerse del dinero en efectivo, de las joyas o limpiar los computadores, pero con el lagarto mayor, los caviares que controlan la justicia se demoran 4 años.
Estas consideraciones que se tienen con el lagarto son una falta de respeto. Aquí hablamos de millones de dólares defraudados y de miles de vidas que cobró la pandemia. Hablamos de corrupción a todo nivel.
Basta de justicia politizada. Basta de fiscales que trabajan para la política.