Ya no es novedad cuando leemos que la justicia dejó a alguien libre, o que no dio las penas correspondientes.
La corrupción judicial en el Perú ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años, especialmente evidenciada por distintos casos en que los jueces han liberado a delincuentes peligrosos, con alto poder de fuego y donde terminan siendo cómplices de asesinatos.
Un grupo de siete extranjeros detenidos el pasado 21 de noviembre en un búnker de Pachacámac fueron liberados para que lleven su proceso en libertad, pese a que se les encontró en posesión de armas de fuego, una granada de guerra e incluso dispararon contra los agentes policiales, pues así lo determinó la jueza Leny Zapata.
A esta liberación de peligrosos delincuentes, le debemos sumar muchísimas más, como la del Maldito Chris, que, habiendo asesinado a un policía y a un sereno, también fue liberado por jueces y fiscales.
Hace un par de semanas sumamos a los 27 mineros ilegales detenidos en posesión de armas de fuego de largo alcance, explosivos y municiones que fueron liberados por el fiscal Enrique Humberto Valverde Cabera. Según la resolución fiscal: “no se advierte suficientes elementos respecto a la comisión del DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD PÚBLICA en la modalidad de TENENCIA ILEGAL DE MUNICIONES Y EXPLOSIVOS y otros por determinar”.
¿Parar quiénes trabajan los jueces y fiscales?