Las intensas lluvias de los últimos días han dejado un panorama desolador: más de 60 muertos y 23 mil damnificados, según Indeci. También varios ríos se han desbordado, causando inundaciones en cientos de localidades y el colapso de carreteras, dejado varias localidades aisladas.
Pero más allá del impacto de la naturaleza, lo que resulta verdaderamente indignante es la inacción del Estado ante una situación que no es inesperada, porque sabemos que ocurren todos los años, pero resulta la oportunidad perfecta para ellos para robar.
Esta indiferencia de las autoridades de los últimos 25 años para prevenir las emergencias no solo pasa factura en las carreteras. A unos días del inicio del año escolar uno de los mayores retos es garantizar que esto se vaya a dar y de forma óptima en las regiones afectadas.
Las lluvias no solo han colapsado nuestras vías, sino que también han deteriorado seriamente la infraestructura de muchos colegios que ya venían por años bastante dañados pues nunca les han hecho mantenimiento.
Es triste e inaceptable que cada año se repita la historia y sea una amenaza constante antes de que nuestros niños regresen a las aulas. Porque la inacción no solo es negligencia, sino también una condena para miles de peruanos que merecen un futuro digno y seguro.
Por eso necesitamos políticos que representen el cambio total que requiere el país, que tomen acciones concretas y se preocupen por solucionar nuestros problemas, priorizando las necesidades de todos los peruanos.