Cuando la inseguridad ciudadana se desborda los primeros en ser culpados son los policías, a quienes señalan de no hacer su trabajo.
Lo que nos ocultan en las noticias es que jueces y fiscales corruptos han liberado, en lo que va del año, en promedio 20 delincuentes por día.
Si los encargados de hacer justicia regresan a las calles a los criminales, ¿quiénes son realmente los que nos están matando?
El enemigo no es la policía que arriesga su vida capturando capturando a las lacras, tampoco el gobierno actual. La crisis se ha agravado, sí, pero esto se arrastra de hace más de 25 años.
En todo este tiempo han pasado más de 50 ministros del Interior, lo que no ha permitido la continuidad de políticas de seguridad y los caviares, que han tomado el sistema de justicia, se la han pasado armando psicosociales para que los peruanos vivamos con miedo, mientras perseguien a las fuerzas del orden por hacer su trabajo.
Con su delictivo actuar, estos malos elementos del Poder Judicial y la Fiscalía, han terminando convirtiéndose en complices del crimen organizado. Ellos son los verdaderos culpables de que por día asesinen de 2 a 3 peruanos.
Por ello, urge que se dé una reforma total de la justicia, para que los delincuentes no sigan protegidos extorsionando y matanto con total libertad.
Estamos cansados de ver cómo el crimen avanza con la complicidad de quienes deben frenarlo. Es hora de que sancionen a todos esos jueces y fiscales que liberan delincuentes. Basta ya de impunidad.