LA TRAMPA EN LA SANGRE DE ACUÑA Y VIZCARRA

La ONPE ha detectado que César Acuña ha tenido el descaro de usar la trampa financiera para asegurar sus aspiraciones presidenciales. Así, se supo que el partido arrastra una deuda de casi 20 millones de soles, pero ¿con quién? Principalmente consigo mismo, con el fundador César Acuña, sus hijos, su excuñado y hasta su propia universidad (UCV).

Esto no es un préstamo, es una burla al sistema que les permite sortear los topes de financiamiento establecidos por ley. En la práctica, Acuña se presta a sí mismo para meter toda la plata que quiera en su campaña, sin que nadie lo fiscalice. Y lo peor es que esa deuda, tarde o temprano, podría ser devuelta con fondos públicos.

Además, el partido de “La Lagartija” Mario Vizcarra, Perú Primero, no se queda atrás en la podredumbre. La ONPE detectó que recibieron aportes de personas sentenciadas por delitos contra la administración pública. De acuerdo a la ley, estos aportes están prohibidos por diez años después de cumplida la pena.

Es decir, para financiar al hermano del «Lagarto», quien actualmente tiene investigaciones por corrupción, no dudan en aceptar dinero sucio de gente que ya ha robado al Estado.

Es el mismo cáncer con diferente apellido.

Estos partidos no buscan representar al Perú, sino que perpetuarse en el poder con trucos sucios, y financiar a sus líderes con dinero que evade la ley. La única forma de limpiar la política es cerrarle el grifo a estos corruptos que confunden al país con su caja chica.

Para las decisiones del 2026 debemos recordar que estos apellidos corrompen el sistema constantemente, robando los bolsillos de los peruanos y engañando a su gente.

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