Muchos peruanos miraban a Alfonso López Chau como la «reserva moral» de la izquierda. El académico que venía a darnos cátedra de honestidad. Pero esta semana, las aulas de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) han empezado a soltar documentos que llaman la atención.
No se trata de opiniones, sino de un informe oficial del OSCE (Organismo Supervisor de las Contrataciones del Estado) que ha puesto al descubierto que, bajo su rectorado entre 2022 y 2025, la gestión de la universidad fue un laberinto de irregularidades.
¿Queremos generar un cambio que solucione los problemas de corrupción del país? Entonces miremos debajo de la alfombra antes de votar.
Lo que el OSCE encontró no son «errores administrativos», son patrones que huelen a vieja política. Se detectaron 7,497 órdenes de servicio con descripciones sospechosamente similares. ¿Para qué sirve esto? Para fraccionar o «picar» una compra grande en pedacitos chiquitos para sacarle la vuelta a la ley y contratar a dedo, evadiendo los concursos públicos.
Además, de los proveedores que cobraron en la UNI, 60 ni siquiera tenían registro vigente (RNP). Es decir, se contrató a personas y empresas que legalmente no podían venderle un alfiler al Estado.
López Chau enfrenta hoy una investigación fiscal por haber beneficiado a personal que no tenía ni la experiencia ni el perfil para el cargo. Mientras la UNI sufría recortes presupuestales, otros «amigos» habrían estado cobrando sin problemas.
Ha llegado el momento de decidir con los ojos bien abiertos. El discurso del candidato de Ahora Nación es impecable, pero su gestión en la UNI dice otra cosa. Si alguien no pudo manejar con transparencia una universidad sin «picar» el presupuesto o contratar a proveedores inhabilitados, ¿con qué cara pretende manejar la billetera de todo el Perú?
Este año no debemos elegir a quien hable más bonito en una conferencia, sino a quien tenga las manos limpias en la práctica. El papel aguanta todo, pero las órdenes de servicio no mienten. ¿Es este el cambio que esperabas o es más de lo mismo con lenguaje académico?

