AYACUCHO OLVIDADO POR LIMA

Es indignante y doloroso ver que mientras en los pasillos de poder en Lima la prioridad es el escándalo político de turno, el «Chifagate» o el cálculo electoral para este 2026, en la provincia de Lucanas, Ayacucho, más de 6,000 compatriotas están incomunicados.

El puente sobre el río San Jarara colapsó por las lluvias, dejando a cinco comunidades a merced de la naturaleza, sin alimentos ni medicinas. Pero para las autoridades centrales, parece que Ayacucho no está en el mapa.

El alcalde de Sancos, ha tenido que viajar hasta Lima para mendigar atención, solo para regresar con las manos vacías. Es el mundo al revés. Una autoridad local buscando desesperadamente al Ministro de Transportes (MTC) y al Ejecutivo, mientras ellos están más preocupados por la siguiente encuesta o el blindaje político.

El alcalde denunció que, pese a los llamados reiterados, las autoridades centrales simplemente no responden. El colmo de la desidia es que el puente colapsado fue construido por una minera y ni siquiera había sido inaugurado. ¿Dónde estuvo la supervisión del Estado? ¿Quién fiscalizó que esa obra fuera segura para los ayacuchanos?

Lima vive en una burbuja de «chifas» y «titulares», ignorando que la temporada de lluvias recién empieza y que miles de familias rurales están en riesgo de perderlo todo.

Ayacuchano, hermano de Lucanas. Este es el rostro de quienes hoy te piden el voto. El abandono estatal no es un accidente, es una decisión política. Las autoridades centrales demuestran que su preocupación por el pueblo solo dura lo que dura una campaña electoral. Una vez que llegan a Lima, se olvidan de que el Perú es mucho más que el Palacio de Gobierno.

El cambio de ciclo político que el Perú necesita debe nacer desde las regiones. No podemos seguir eligiendo presidentes que solo miran al interior para las fotos, ni gobernadores regionales que no tienen el peso político para hacerse escuchar en la capital.

Este abril, cuando te toque votar, recuerda el puente caído de Sancos, y al alcalde regresando con las manos vacías desde Lima. Necesitamos líderes que entiendan que gestionar es salvar vidas, no solo ganar debates en televisión. Si el Gobierno central cree que Ayacucho puede esperar, demuéstrales en las urnas que tu dignidad y tu vida no se negocian. ¡Sancos también es el Perú y merece respeto!

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