ORGULLO AREQUIPEÑO O VERGÜENZA NACIONAL

El acero peruano es mucho más que un material de construcción, es un orgullo nacional. Representa nuestra soberanía, es una industria estratégica para el desarrollo nacional y el sustento de miles de familias peruanas que dependen de estos puestos de trabajo. Sin embargo, hoy nos encontramos en una encrucijada moral y económica.  Nuestras autoridades deben elegir entre defender ese orgullo o aceptar la vergüenza de permitir que la industria nacional sea desmantelada por intereses chinos.

El rol de Indecopi es vital, ya que debe ser el guardián de la competencia justa. Su mandato no es solo proteger al consumidor en el corto plazo, sino asegurar que el mercado peruano no sea destruido por prácticas ilegales. Por ejemplo, los tubos de acero de origen chino ingresan al país a precios muy por debajo de los costos de producción, golpeando directamente a nuestra industria local.

No se dejen engañar. Este es el mecanismo del dumping, cuya estrategia es que cuando destruyan la industria local lo van a subir de precio, dejándonos como rehenes de su monopolio. Por lo mismo, países como Chile, México y Brasil han tomado medidas drásticas para que eso no suceda y proteger así su soberanía industrial y sus puestos de trabajo.

Como peruanos, tenemos la necesidad y el deber de exigir que Indecopi tome cartas en el asunto. Sería una verdadera vergüenza nacional que esta institución permita que los chinos nos arrebaten nuestra industria acerera sin generar ninguna medida para detener el dumping.

La industria del acero peruana no quiere protección, ni privilegios, lo que exige son reglas claras y juego limpio. Traer productos chinos más baratos que la misma materia prima no es eficiencia, es una estrategia para quebrar al competidor local.

Es obligación de Indecopi garantizar que se compita de forma pareja. No se puede hablar de «libre mercado» cuando el Gobierno Comunista Chino inyecta subsidios masivos para inundar nuestro país con acero a precios de remate.

Es vital que el ciudadano entienda el peligro detrás de las ofertas momentáneas. El mecanismo chino es perverso, y pretende destruir la industria local a través del dumping para adueñarse de todo el mercado. Una vez que logren aniquilar la industria nacional y nos vuelvan dependientes, dispararán los precios a los niveles que se les dé la gana.

Lo que hoy parece «barato» es una trampa. Es pan para hoy, y hambre para mañana. Sin industria acerera propia, perdemos nuestra soberanía constructiva y dejamos el futuro de nuestras casas, puentes y minas en manos de una potencia que solo busca el monopolio.

No podemos permitir que la trampa china destruya décadas de esfuerzo nacional. La industria del acero es la columna vertebral del Perú y da miles de empleos que no podemos regalar.

¿Qué elegiremos como país? ¿El orgullo de mantener nuestra industria fuerte y soberana, o la vergüenza de ser cómplices de su desaparición por la inacción de nuestras autoridades? ¡Exigimos que Indecopi despierte y detenga la trampa china! ¡Queremos competencia real, no una invasión subsidiada!

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