Lo que captó la cámara de un pasajero en un vuelo comercial entre Santiago y Lima no son estrellas, sino que cientos de barcos chinos operando en el límite, y muchas veces dentro de nuestro mar. Solo en 2024, se detectaron 525 embarcaciones chinas acechando nuestra riqueza marina. Casi el 40% de toda la flota extranjera en la región.

El Estado Comunista Chino no juega limpio. Utilizan «barcos fantasmas» que apagan su Sistema de Identificación Automática (AIS) para volverse invisibles y saquear miles de toneladas de pota, robándole al Perú 800 millones de dólares anuales y dejando sin sustento a nuestros pescadores artesanales.

En este escenario de vulnerabilidad, la postura de candidatos de izquierda como Alfonso López Chau resulta, por decir lo menos, preocupante. Como rector de la UNI, López Chau fue uno de los principales impulsores del Megapuerto de Chancay, promoviendo convenios que aceleraron su puesta en marcha.

La realidad es que Chancay se ha convertido en un enclave donde la justicia peruana ha dejado a OSITRAN sin capacidad de fiscalización comercial.

¿Cómo creer que López Chau defenderá el mar si ya entregó la gestión de Chancay a un modelo donde el Estado peruano no puede ni supervisar los precios? El candidato muestra una apertura total hacia una potencia que utiliza el dumping (competencia desleal) para asfixiar nuestra industria nacional.

No podemos elegir a alguien que se «abra de piernas» frente a estrategias extranjeras que ya nos están robando. Un plan de gobierno que ignore la invasión de nuestro mar y la falta de control en nuestra infraestructura es un programa entreguista. La pregunta para López Chau es directa:

  1. ¿Van a incautar las embarcaciones que apaguen su GPS en nuestro mar?
  2. ¿Van a devolverle a OSITRAN la autoridad para fiscalizar a los chinos en Chancay?
  3. ¿O van a seguir permitiendo que se lleven nuestra riqueza sin pagar un sol de impuestos?

El Perú no está en venta, pero personajes que facilitan la entrega de soberanía bajo el disfraz de «progreso logístico» son el mayor riesgo para nuestra estabilidad. El cambio de ciclo que el Perú necesita exige líderes que pongan muros a la delincuencia internacional, no rectores que firmen convenios para facilitar el saqueo de nuestros recursos.

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