Mientras el 80% de la población peruana exige un cambio de ciclo que limpie la política, las estructuras de la izquierda radical nos demuestran que su prioridad no es la justicia, sino el blindaje de sus propios operadores. No es solo un problema de liderazgo, sino un sistema podrido que permite que personajes con antecedentes escalofriantes sigan en carrera para las elecciones de abril.
En regiones como Apurímac, el partido Ahora Nación que promete «justicia social» ha presentado candidaturas que parecen extraídas de un expediente criminal. Es muy importante que el elector identifique a estos personajes que hoy buscan tu voto:
- Kevin Román (Candidato a Diputado): Sobre él pesa una denuncia penal por violación a una niña de 6 años. Además, es señalado por el cobro de cupos dentro de su organización. Pese a la monstruosidad de la denuncia, el partido ha preferido mantenerlo en carrera.
- Yulisa Prado (Coordinadora Regional): Denunciada por el presunto cobro de cupos a otros candidatos para permitirles postular. Maneja la estructura política regional sin comités formales, como si fuera un negocio de familia.
- Elvyn Díaz (Candidato a Gobernador Regional): Un personaje que no registra trabajo conocido en los últimos 4 años, pero que hoy despliega una campaña millonaria derrochando plata. ¿De dónde sale el dinero para financiar este festín electoral?
Este es el ADN de la vieja política. Proteger al amigo y al financista por encima de la moral y la seguridad de los ciudadanos. Si estos partidos son capaces de amparar a un acusado de violación durante la campaña, ¿qué harán cuando tengan el poder de manejar la policía y la justicia?
El Perú ya no aguanta más «lobos vestidos de oveja». El cambio de ciclo que el país ansía no es solo un cambio de nombres, es un cambio radical en la forma de hacer política. Este cambio se traduce en que la ética no puede ser negociable, y que la transparencia debe ser real. Basta de candidatos delincuentes con campañas millonarias de origen oscuro.
Entregarle el país a partidos que no son capaces de limpiar sus propias listas es como entregarle las llaves de nuestra casa a una banda criminal. Este abril, identificar a estos personajes es el primer paso para decir Basta.

