Este 14 de marzo los abogados de Lima no solo eligen a un decano, eligen si el gremio jurídico más importante del país recupera su esencia o si termina de hundirse como oficina política de quienes ya destruyeron la justicia en el Perú. La situación es crítica y el mensaje de los agremiados es el mismo que el de todos los peruanos: queremos un cambio real y no más de lo mismo.
Desde hace años una argolla mediática y judicial, esa que todos conocemos como la «mafia caviar», ha intentado convencernos de una mentira peligrosa. Que el abogado es responsable de los pecados de su cliente. Es un absurdo. Un médico salva vidas sin preguntar el prontuario de quien está en la camilla, y un abogado de verdad defiende la ley y el debido proceso para cualquier ciudadano, sin excepciones.
Esa misma mafia, que se cree dueña de la moral, es la que ha pisoteado la Constitución para perseguir enemigos políticos mientras protegía a sus aliados. Hoy, tras ser expulsados de los altos mandos del Ministerio Público por sus abusos, buscan desesperadamente un nuevo refugio, y han puesto la puntería en el CAL.
La candidatura que representa Delia Espinoza es el continuismo que trae consigo la bendición de figuras como Susel Paredes y el respaldo de ONG’s como IDL, que han capturado el sistema judicial para su propio beneficio. Votar por esa opción es entregarle las llaves del colegio a quienes han convertido el Derecho en una herramienta de venganza política.
Frente a esto, surge la necesidad de un cambio de ciclo que devuelva el orgullo de ser abogado. No podemos permitir que el CAL siga quebrado, mudo ante los atropellos y convertido en un club privado para los amigos del poder. La propuesta de Humberto Abanto no se trata de una persona, sino de rescatar la profesión. Basta de permitir que se criminalice el ejercicio profesional y se allanen estudios jurídicos por puro espectáculo mediático. Una gestión eficiente debe recuperar la salud financiera de una institución hoy está en quiebra, y debe poner la tecnología al servicio de los abogados independientes que no tienen oficina propia.
La justicia en el Perú ha dejado de lado las leyes para seguir agendas ideológicas. Esa manipulación ha podrido nuestras instituciones y ha generado una inseguridad jurídica que ahuyenta la inversión y el desarrollo. Si los abogados no somos capaces de limpiar nuestra propia casa este 14 de marzo, ¿cómo esperamos ayudar a limpiar el país en las elecciones de abril?
El verdadero cambio debe ser estructural, debe exigir valentía para enfrentar a los que se creen intocables y determinación para defender la libertad y la propiedad privada por encima de cualquier consigna política.
Colega abogado. Si estás harto de la persecución y de que tu gremio sea una pieza más del ajedrez caviar, no hagas lo mismo. Este 14 de marzo, vota por recuperar la dignidad, vota por un colegio que realmente te represente y defienda el Estado de Derecho. ¡Hagamos que el CAL vuelva a ser el faro jurídico del Perú!

