En su más reciente análisis, Fernando Calmell del Solar desmenuza una de las estrategias más antiguas de la política: la creación de un adversario común para polarizar al electorado. Según la columna titulada «El enemigo fantasma», ciertas facciones políticas utilizan etiquetas y estigmas para desacreditar cualquier propuesta de cambio que amenace su control sobre las instituciones.
El análisis sostiene que, ante la falta de argumentos técnicos o resultados de gestión, se recurre a la vinculación emocional y al miedo para invalidar a candidatos y profesionales. De cara a las elecciones del Colegio de Abogados de Lima (14 de marzo) y las Elecciones Generales (12 de abril), el mensaje es claro: la ciudadanía debe aprender a distinguir entre la propaganda que busca dividir y las opciones que realmente proponen una ruptura con el pasado.

