El año 2023, el sur del Perú ardía. Puno, Cusco y Arequipa con bloqueos en 127 puntos, aeropuertos tomados ,más de 60 muertos y la economía perdiendo más de 22 millones de dólares al día. Detrás había una operación política con nombre, apellido y dirección: Evo Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia.
El proyecto de Evo llevaba años construyéndose. La idea de que el pueblo Aymara no tuviese fronteras involucra a Bolivia, el sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste de Argentina. Si se le daba validez política como nación propia, se podría haber construido un bloque ideológico regional bajo el paraguas del socialismo del siglo XXI.
Para eso Evo creó el Runasur, una red de movimientos sociales con el objetivo de captar militantes, instalar el discurso indigenista de izquierda y preparar el terreno para gobiernos afines. Cusco y Puno fueron sus bases de operación en territorio peruano.
El objetivo concreto en el Perú era separar a Puno del resto del país, instalar una asamblea constituyente y refundar el Estado bajo el modelo plurinacional boliviano. Usar el legítimo descontento de la población del sur como combustible para un proyecto que no tenía nada que ver con su bienestar.
Así, Evo envió agitadores bolivianos que ingresaron irregularmente al país. Se detectó el transporte de armas y municiones prohibidas en el Perú desde Bolivia, vinculadas a grupos radicales. Existía un trabajo sistemático para azuzar a la población y promover una insurrección. La fiscalía de Puno abrió investigación contra Evo Morales, Vladimir Cerrón de Perú Libre y el exgobernador de Puno por delitos contra la seguridad nacional. El gobierno prohibió el ingreso de Morales y nueve ciudadanos bolivianos al país.
Evo Morales quería exportar al sur peruano el modelo de izquierda comunista caviar que ya había aplicado en Bolivia. Y ese modelo tiene resultados concretos que se pueden medir. La pobreza por acceso a servicios básicos alcanzaba al 50% de los bolivianos. La cobertura en salud llegaba solo al 49% de la población. Con su sucesor Luis Arce y el mismo MAS en el poder, la inflación se disparó al 25% anual a mediados de 2025, y la pobreza en el área rural llegó al 54,7%.
Ese es el modelo que querían instalar en el sur del Perú. Sin desarrollo, sin inversión, ni oportunidades. El mismo ciclo de pobreza, dependencia del Estado y control político que tuvo atrapados a los bolivianos por décadas. Y ese es el mismo modelo que los candidatos del paquete caviar peruano comparten con el MAS boliviano. Asamblea constituyente, refundación del Estado, soberanía sobre recursos naturales, más Estado y menos libertad.
El sur del Perú merece desarrollo real, no más pobreza e inestabilidad para sus habitantes. Este 12 de abril elige libertad y crecimiento para el Perú. Piensa en el futuro de tu familia e hijos.

