Hay una pregunta que todo peruano debería hacerse antes del 12 de abril: ¿por qué, con todo lo que tiene este país, el Perú sigue sin funcionar? La respuesta no está en la falta de recursos. Está en cómo se usan y se reparten esos recursos. Porque en la política de los caviares y los de siempre, el presupuesto público no es de todos. Es del que llegó primero al poder.
César Acuña y su partido APP llevan años lucrando del poder. Y lo primero que hacen cuando llegan a un cargo no es armar el mejor equipo para resolver los problemas de la gente. Lo primero que hacen es acomodar a los suyos. Esto no es una opinión, está documentado, registrado en portales públicos y firmado con nombres y apellidos:
Andy Acuña Chaparro: sobrino y Arquitecto titulado en la universidad de su tío. Consiguió contratos con el MTC, Fondepes y Pronied entre 2021 y 2025. Total cobrado al Estado: S/ 279,000, haciendo tareas que no tenían nada que ver con su profesión.
Julio César Fernández Acuña: sobrino que trabaja en EsSalud en Lambayeque. Tiene una maestría en Gestión Pública de la universidad de su tío. Sus ingresos del Estado pasaron de S/ 14,917 en 2024 a S/ 19,500 en 2025.
Sheyla Acuña García: sobrina e Ingeniera Civil con un año de graduada cuando ya firmaba contratos con la Municipalidad de Magdalena, gobernada en ese momento por un militante de APP.
Carol Acuña Palomino: sobrina y Abogada que en enero de 2025 firmó contrato con la Sunarp en Trujillo, el bastión político de la familia Acuña.
Allegados de Brunella Horna: nuera de Acuña, cuyo entorno consiguió un contrato de más de S/ 2 millones para proveer alimentos al Hospital Luis Heysen de Chiclayo.
CM Sport Collection: empresa de Maira García Pajuelo, cuñada cuñada de Acuña, vendió uniformes escolares al Estado. El OSCE inició un proceso sancionador por violar la ley de contrataciones. El caso fue archivado porque el gobierno regional no entregó los documentos a tiempo.
Universidad Autónoma del Perú: fundada por Acuña y dirigida por sobrinos del candidato. Firmó contratos con el Estado para capacitaciones en colegios y entidades públicas.
Eso no es un error. Es un sistema que lleva 25 años operando con total normalidad en el Perú. La mafia caviar de izquierda radical y los partidos de siempre, como el de Keiko, no van a cambiar este modelo. Ellos son el modelo, lo construyeron, lo perfeccionaron y lo defienden porque es lo que les permite tener una fuente de recursos para financiar lealtades, premiar favores y perpetuarse en el poder.
Necesitamos autoridades que rindan cuentas de cada sol que entra y sale del presupuesto público. Que traten al ciudadano como el jefe que es, no como el receptor pasivo de promesas que nunca se cumplen. Eso no lo va a dar quien lleva décadas usando el Estado como negocio familiar. No lo dará quien construyó su carrera política repartiendo favores y cobrándolos después con contratos a los suyos.
El 12 de abril el Perú tiene una decisión. Puede seguir eligiendo al modelo corrupto ya conocido o puede informarse y exigir por primera vez una gestión que trabaje de verdad para la gente.

