DEMÓCRATAS PARA LA CÁMARA

Quienes ofrecen lecciones de democracia al país aplican el autoritarismo dentro de sus propias organizaciones políticas. A eso se le llama, aquí y en la China, doble moral.

En efecto, han pasado apenas tres meses desde que se instaló el nuevo Congreso bicameral y ciertas agrupaciones ya afrontan severas crisis porque los miembros de sus bancadas no aceptan las imposiciones de las cabezas.

Un claro ejemplo de esto se observa en el Buen Gobierno, liderado por Jorge Nieto, un espacio que se resquebraja mientras revela el verdadero rostro del ex chalina verde.

Esta agrupación, que dice ser de centro y promueve discursos de moralidad en los medios, margina a sus propios integrantes en la toma de decisiones partidarias, evidenciando una falta total de respeto hacia la libertad de expresión y de pensamiento en sus filas.

Esta situación no sorprende, pues Buen Gobierno carece de una doctrina sólida; es meramente un vientre de alquiler donde conviven sectores progresistas, caviares y afines sin una línea clara.

Los dirigentes que actúan con soberbia puertas adentro terminan trasladando esa misma conducta a la esfera pública. La política peruana requiere vocación de servicio y no oportunistas que antepongan sus agendas personales al bienestar de todos los peruanos.

Señor Nieto, la democracia empieza por casa y exige coherencia entre el discurso público y la práctica cotidiana. El Perú necesita liderazgos pragmáticos que respeten las opiniones de sus militantes.

Es momento de poner fin a la doble moral y a las imposiciones en la política. Aprendamos a identificar y rechazar los relatos de quienes dictan lecciones de ética, pero actúan con prepotencia en sus propias organizaciones; es hora de cerrar el paso a esa vieja forma de hacer política en el Perú.

Comparte este noticia:

Noticias Relacionadas