LA ETERNA BUROCRACIA DEL MERCADO SAN CAMILO

El emblemático Mercado San Camilo de Arequipa, reconocido como monumento histórico y corazón comercial de la ciudad, vive una vergonzosa parálisis administrativa. Su proceso de privatización, que busca transferir la propiedad de los puestos a los comerciantes, lleva más de 20 años estancado por culpa de la ineficiencia municipal.

Este gigantesco enredo burocrático, liderado por la Municipalidad de Arequipa, no solo afecta a los casi mil comerciantes que esperan la titularidad de sus puestos, sino que impide la modernización y el ordenamiento de un centro comercial que pronto cumplirá 145 años.

El problema actual es tan absurdo como la propia burocracia peruana. El proceso de privatización está detenido porque la municipalidad no ha designado a los tres integrantes de la comisión encargada de terminar la transferencia.

Según Eduardo Zavala, presidente de la junta de propietarios, hasta ahora solo se ha logrado la venta de 350 puestos, quedando pendiente la situación de otros 600 trabajadores. Esta falta de voluntad política tiene al mercado en un limbo, lo que dificulta la sectorización óptima y la implementación de mejoras necesarias.

Los comerciantes ya han llegado al punto de tener que ampararse en una resolución del Tribunal Constitucional para obligar a la Municipalidad a cumplir con su deber y terminar un proceso que, por ley, están obligados a finalizar. En lugar de ser un centro de innovación y comercio, San Camilo se ha convertido en un monumento a la incapacidad de gestión del municipio.

El estancamiento del Mercado San Camilo es el ejemplo más vergonzoso de cómo la desidia política y el cáncer de la burocracia estrangulan el motor de los emprendedores. La privatización no es un simple trámite administrativo; es el acto de justicia que permitirá a los comerciantes escapar de las trabas del Estado, invertir de su propio bolsillo y ser, finalmente, los únicos dueños de su futuro.

Los arequipeños y los empresarios de todo el Perú no pueden seguir siendo rehenes de un sistema ineficiente que castiga al que quiere progresar. ¡Es hora de barrer con la burocracia para que el mercado San Camilo se convierta en el modelo de prosperidad que nuestra gente merece!

Comparte este noticia:

Noticias Relacionadas