Mientras usted lee estas líneas, hay más de un millón y medio de peruanos que no saben si mañana su casa seguirá en pie. Tenemos 491 distritos en riesgo muy alto, principalmente en regiones como Cusco, Cajamarca y Puno. Pero mientras el lodo amenaza con sepultarlo todo, en Lima nuestros «Padres de la Patria» están muy ocupados. No están viendo cómo salvar vidas, están revoloteando como buitres sobre el cadáver político de turno.
Es indignante que haya más de S/ 3,000 millones destinados a la prevención, pero los gobiernos regionales apenas han ejecutado un ridículo 3.4%. ¿Y qué hace el Congreso ante esta parálisis administrativa que mata gente? Nada.
En lugar de fiscalizar por qué no se limpian los cauces de los ríos, los congresistas zurdos y caviares prefieren jugar a la vacancia para ganar votos. Creen que desestabilizar el país a meses de las elecciones es más importante que las 440 mil viviendas que están en peligro inminente. Los mismos que se jactan de su «sensibilidad social» son los que hoy abandonan a sus electores.
Ya tenemos 12 fallecidos en lo que va de la temporada y miles de hectáreas de cultivos perdidas. Pero para el Congreso, lo urgente es el «Chifagate» y no el millón y medio de peruanos que están a punto de perderlo todo.
El Perú no quiere más marchas, no quiere más vacancias ni más inestabilidad provocada por comunistas y caviares que solo piensan en salvar su pellejo. Lo que necesitamos es capacidad técnica y autoridades que dejen de ver el Estado como su chacra privada.
Este abril, debemos barrer con estos falsos políticos. No podemos seguir pagando el sueldo a gente que, mientras el país se inunda, prefiere seguir jugando a la política de cafetín. Necesitamos autoridades que se ensucien los zapatos en los 491 distritos en emergencia y no que se queden en Lima jugando a los palitos chinos con nuestro futuro.

