Hermanos peruanos, es momento de abrir bien los ojos y no dejarnos engañar por colores o símbolos conocidos. El partido Somos Perú se presenta a las elecciones de 2026 con una lista de candidatos que, más que un equipo de trabajo, parece un reporte de antecedentes judiciales.
Una revisión a sus hojas de vida revela que muchos de sus postulantes arrastran sentencias firmes por delitos como hurto agravado, falsedad ideológica y apropiación ilícita. La transparencia brilla por su ausencia en esta agrupación y es ridículo que alguno de estos rostros puedan siquiera postular a un cargo público.
Por ejemplo, Diego Patiño Coello no solo postula mientras cumple condena, sino que además enfrenta procesos por tocamientos indebidos y omisión a la asistencia familiar. Candidatos como Carlos Cox e Ítalo Tarco dirigen empresas que deben más de 100 mil soles a todos los peruanos, mientras que el propio presidente del partido, José Jerí, es cuestionado actualmente por sus reuniones con empresarios chinos .
Encontramos también a viejos conocidos como Daniel Salaverry, investigado por falsificar informes; Carmen Carhuallanqui, vinculada a la red “Los limpios de la corrupción”; y Héctor Valer, exministro de Castillo con denuncias por violencia familiar.
¿De verdad queremos entregarle el Congreso y el país a personas que no pueden ni pagar sus deudas o que tienen sentencias por robo? La política en el Perú se ha vuelto tóxica porque seguimos eligiendo a los mismos cuestionados de siempre.
Por lo mismo, necesitamos un cambio total este 2026, el filtro debe ser implacable. Es momento de darle la oportunidad a gente nueva, con capacidades reales y que se mantenga lejos de estas redes de corrupción. No votes por el símbolo, vota por la hoja de vida. Si su pasado es oscuro, nuestro futuro con ellos será peor. ¡Infórmate y vota con la cabeza!
