EL LEÓN DEL SUR SIGUE RUGIENDO

Los últimos datos del 2025 son para estar orgullosos, pero también para ponernos en alerta. Al cierre del año pasado, nuestra región Arequipa obtuvo una recaudación tributaria de 6,848 millones de soles, un crecimiento del 9.8% que demuestra que el motor arequipeño sigue rugiendo con fuerza. El 54.1% de este dinero viene del consumo y la producción local, es decir, de lo que nosotros mismos fabricamos y compramos aquí.

¡Oh maravilla! Ante semejante despliegue de riqueza y dinamismo, es inevitable preguntarse: ¿por qué los capitales chinos han puesto la puntería con tanta voracidad en Arequipa? La respuesta no es la hermandad comercial, sino que vienen directamente por la torta completa. Se han dado cuenta de que nuestro motor económico es autosuficiente y robusto, y han decidido que es más rentable capturar ese mercado que competir limpiamente en él.

Sin embargo, hay un silencio que preocupa. Mientras las cifras brillan, muchos empresarios y autoridades parecen no querer ver los peligros que sufren Arequipa y el Perú respecto a la invasión de empresas extranjeras que vienen a romper el mercado con trampas.

Indecopi tiene la obligación de emparejar la cancha en el mercado y garantizar que se compita con reglas claras. Como ya hemos visto anteriormente, el acero y otros rubros locales están bajo la amenaza del dumping chino. Si Indecopi no actúa para igualar las condiciones, ese dinamismo económico que hoy celebramos se va a marchitar.

Si dejamos que las empresas extranjeras quiebren a la industria nacional, esos impuestos se irán a otros países. El mecanismo extranjero es destruir nuestra industria local para luego subir los precios cuando ya no tengamos a quién comprarle aquí.

La industria nacional no quiere privilegios, sino juego limpio. Mientras países como Chile, México y Brasil ya han tomado medidas drásticas para proteger su acero y su producción, aquí parece que esperamos a que el incendio consuma todo para recién llamar a los bomberos.

Es importante que los arequipeños nos unamos por una causa que cuide nuestra casa. Defender el acero peruano no es solo un tema de negocios, es defender los miles de empleos que generan impuestos que luego se traduce en puentes, postas y colegios para nuestra región.

Sería una  vergüenza que, teniendo una economía regional tan potente, permitamos que por descuido de las autoridades nos arrebaten lo que tanto esfuerzo costó construir. La industria del acero y la producción local son un orgullo que nos da soberanía.

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