Estamos a las puertas de una elección decisiva y el panorama es indignante. Mientras los candidatos de siempre, como Keiko y Vizcarra, se enfrascan en peleas que no le ponen un plato de comida a nadie, el país se cae a pedazos. Las cifras de Ipsos no mienten. La inseguridad y la delincuencia son la pesadilla del 56% de los peruanos, seguidas de cerca por una corrupción que el 54% de nosotros ya no aguanta más.
Así, hay un grupo de candidatos que se llenan la boca con promesas, pero su capacidad de gestión es igual a cero. Personajes como López Chau, Atencio, Acuña, Lescano, Luna o Vizcarra son el «paquete caviar» del desastre. Si llegan al poder, ya sabemos que se asociarán entre ellos para seguir desangrando el Estado y tu bolsillo.
Este paquete representa la herencia del fracaso que nos deja un país donde la anemia infantil golpea al 43.1% de nuestros niños, y en donde el 61% de los peruanos califica la educación como «mediocre». Para ellos, tú eres solo un número; para nosotros, eres el motor que ellos están fundiendo.
Llevamos 25 años atrapados en esta crisis eterna. El Congreso tiene un 85% de percepción de corrupción y el Gobierno Central un 72%. Elegir a los mismos de siempre es optar por que la mayoría de los peruanos siga siendo invisible, que sus problemas no tengan solución, que la salud y la educación no lleguen a ellos, que la capacidad de crecer sea un sueño imposible, y que sigan siendo ahogados por la corrupción, la burocracia y la falta de seguridad.
Frente a este «veneno» político, existe un grupo que, aunque no encante o no sea perfecto, representa una oportunidad de gestión real para romper la inercia. Nombres como López Aliaga, Carlos Espá, Williams Zapata o Wolfang Grozo son parte de una opción que no nos asfixie ni nos abandone como lo han hecho los caviares y los corruptos de siempre.
Ya sabemos cómo termina la historia con el paquete de izquierda populista caviar. Más burocracia, más robos en las obras y un Estado gigante que solo sirve para que ellos vivan como reyes, mientras tu familia no tiene ni gas para cocinar. Ellos, junto a la figura eterna de Keiko, representan el ancla que nos tiene hundidos en el fango desde hace 25 años.
Elige gestión sobre discurso, o simplemente haz valer tu indignación; pero por lo que más quieras, ¡no elijas el veneno que ya nos está matando! Es hora de recuperar el Perú para los que de verdad trabajamos.

