Arequipa vive días críticos. Las lluvias han dejado calles destrozadas, familias damnificadas y una región al borde del colapso. Ante esta emergencia, la llegada del presidente de transición José María Balcázar a nuestra tierra despertó una esperanza que se desvaneció en pocas horas.
Los alcaldes y la población esperaban acciones reales y dinero para salvar vidas, pero lo que recibimos fue una visita netamente protocolar: fotos, saludos y promesas vacías. Mientras la gente pierde lo poco que tiene, el presidente y su séquito se fueron sin soltar un solo sol de ayuda.
No es casualidad que esto pase. Estamos gobernados por un sector de la izquierda radical que, al igual que sus antecesores y a los a candidatos que pretenden llegar a la presidencia, es experta en burocracia pero inútil en la gestión. Estos políticos guiados por la ideología comunista se llenan la boca declarando «estados de emergencia» en el papel, ayudas sociales, y discurso rimbombantes, pero cuando se trata de poner manos a la obra en desastres naturales, simplemente no lo hacen. Para ellos, el Estado es una caja chica para su propia agenda y no una herramienta para proteger al ciudadano.
Se pasearon por nuestra región mientras nuestras autoridades distritales, como la alcaldesa de Yura con su presupuesto agotado, claman por recursos que el gobierno central se guarda. Es la misma vieja historia que nos venden el cuento de que «el Estado nos cuida», pero cuando los huaicos bajan y el agua entra en las casas, nos dejan solos. Su incapacidad no es falta de dinero, es una profunda desconexión hacia el peruano que trabaja y sufre.
¿Hasta cuándo nos vamos a seguir equivocando, eligiendo a quienes solo saben vivir de nosotros? Lo que venimos viviendo hace años no es casualidad, sino el resultado de un sistema diseñado para ignorarnos, donde la izquierda caviar y comunista se disfraza de solución mientras nos hunde en la miseria. Candidatos como López Chau, Atencio, Acuña, Lescano, Luna, Vizcarra, y los mismos de siempre representados por Keiko, forman parte de ese paquete que solo nos ve como un rebaño al que pueden arrear con promesas vacías mientras ellos siguen pegados de la mamadera del Estado. Este fracaso constante en la gestión de emergencias y servicios básicos es el recordatorio más doloroso de que el Perú no saldrá del hueco con las mismas recetas de siempre.
Necesitamos un cambio total urgente. La historia no puede repetirse, ya que tenemos la experiencia y la herramienta más importante, que es nuestra capacidad de decidir. No podemos volver a equivocarnos con esos «lobos con piel de oveja» que solo buscan perpetuar un sistema corrupto y burocrático que nos asfixia.
Si queremos un cambio de ciclo real, debemos barrer con la ineficiencia y elegir a gente capaz que entienda que la prosperidad se construye con gestión, orden y respeto a la libertad. El paquete de los mismos de siempre y los caviares ya están descartados, y hoy nos quedan pocas opciones válidas, y si ninguna te convence, haz valer tu descontento, pero no sigas alimentando el abismo.
Elige pensando en el futuro de tu familia, porque esta vez no nos jugamos solo un voto, nos jugamos la última oportunidad de recuperar nuestra dignidad y nuestro destino.

