INTERESES DEL CANDIDATO ACUÑA

Mientras tú haces colas infinitas y esperas meses por una cita, el candidato presidencial César Acuña parece estar usando a EsSalud como la caja registradora de su universidad y su entorno familiar. Las pruebas son escandalosas: convenios a dedo, licitaciones bajo sospecha y militantes de su partido colocados en los puestos más altos del Seguro Social.

Hace algunos días quedó grabada para la posteridad una placa en el Hospital Marino Molina de Comas. ¿El motivo? Un convenio donde la Universidad César Vallejo (UCV), propiedad de Acuña, ahora puede usar las instalaciones del hospital para «capacitar» a sus alumnos.

Lo que Acuña vende como «ayuda» es, en realidad, una forma de usar la infraestructura pública, que pagamos todos los trabajadores con nuestro sueldo, para darle valor a su negocio privado. ¿Por qué una universidad de un candidato presidencial tiene privilegios en los hospitales del Estado? La respuesta es clara: influencia política pura y dura.

La cosa no queda en las aulas. La Contraloría ya puso la lupa en un contrato millonario de alimentación en un hospital de Chiclayo. El consorcio ganador está vinculado directamente a los familiares de Brunella Horna, esposa de Richard Acuña. Un dato clave es que la empresa que ganó la licitación registró ante el Estado el número de teléfono del suegro de Richard Acuña y puso como dirección fiscal la misma oficina de la madre de la modelo. Obviamente existe un patrón que donde hay un presupuesto de EsSalud, parece haber alguien cercano al entorno de Acuña listo para cobrar.

Fiel a su estilo, cuando le preguntan por qué el nuevo jefe de EsSalud, Luis Rosales, es un militante de su partido, Acuña dice: «Yo no tengo la culpa, ni lo conozco». Pero nadie le cree. Acuña representa ese modelo de «política caviar y mercantilista» donde el Estado no sirve al ciudadano, sino que sirve para que el político, su familia y sus amigos se hagan millonarios a costa del esfuerzo de los peruanos honestos.

Si permitimos que Acuña llegue a la presidencia, EsSalud terminará de convertirse en la sucursal de su universidad y sus empresas familiares. No podemos elegir a alguien que ve los fondos de salud de los peruanos como un botín de guerra.

Este 12 de abril, el Perú necesita un cambio total con líderes que crean en la transparencia y en el desarrollo libre, donde ganar una licitación sea por mérito y no por ser «amigo del jefe». Debemos optar por candidatos que proponen sacar a las mafias de las instituciones públicas para que tu seguro sirva para curarte, no para enriquecer a un candidato.

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