VOTAR POR LO MISMO SALE CARO

Sentenciados, procesados y viejos rostros pretenden repetir el plato. En cada elección, la oferta de candidatos para alcaldías, gobiernos regionales y otros cargos públicos continúa siendo sumamente pobre.

La población se queja por la falta de obras en su distrito, porque la posta no atiende o el colegio nacional se está cayendo a pedazos. 

Aunque se suele culpar a Lima por la falta de avance y la centralización de recursos, esa premisa es falsa. Las autoridades de cada región reciben partidas presupuestales millonarias, pero no las ejecutan como deben y terminan devolviendo gran parte del dinero al Estado.

Pocos ciudadanos son conscientes de esta realidad, pues han permanecido expuestos por más de 25 años a discursos divisionistas y mentiras de la izquierda ideológica.

En consecuencia, al llegar el día de la votación, muchos electores terminan respaldando a los mismos postulantes, una práctica que frena el desarrollo local e impide el ingreso de autoridades con verdadera capacidad de gestión.

Mientras tanto, las regiones, provincias y distritos continúan requiriendo agua potable, aulas seguras, carreteras en buen estado e infraestructura pública óptima.

 Y al final son las propias familias quienes terminan pagando el precio de elegir autoridades ineficientes e inexpertas, o de volver a apostar por quienes ya demostraron ser parte del problema.

Por estas razones, el desarrollo de las comunidades exige emitir un voto informado, rechazar el populismo y dar la oportunidad a nuevos liderazgos con experiencia en gestión pública garantizada.

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