La prensa tradicional, los streamers rojos y demás opinólogos caviares de las redes sociales miran la paja en el ojo ajeno. Analizan y evalúan los 100 días de la gestión de Keiko Fujimori, pero, sobre la presidenta del Poder Judicial, Janet Tello, quien lleva más de 600 días en el cargo, ¿salió algún especial?
Claro que no. Ha pasado más de un año y medio y seguimos sin saber cuántas salas transitorias ahora son permanentes. O, lo que es más importante aún, a cuántos asesinos y extorsionadores ya se sentenció y a cuántos otros liberaron por “fallas administrativas”.
En ese contexto, los creadores de contenido e influencers todopoderosos del internet, que fiscalizan cada paso de las autoridades que no son de su agrado, llevan meses evitando pedir cuentas al sistema judicial, lo que evidencia la protección a ciertos personajes cuestionables afines a sus intereses.
Y es que, en los últimos 26 años, la justicia se politizó y se ha perseguido más a policías y militares que a criminales. Sobre estos últimos, recordemos que en el 2025 liberaban a razón de 20 a 23 por día. Por eso prefieren mirar hacia otro lado.
Desconocer el avance real en el sistema de justicia resulta un sinsentido total.
Debemos terminar con la politización de la justicia y el silencio selectivo. La exigencia de acciones y resultados debe ser por igual para todos, porque el Poder Judicial es justamente uno de los tres poderes del Estado y sí importa saber qué hace, qué está en proceso y qué falta por hacer.
Como dice un viejo y conocido refrán: «Cuentas claras conservan amistades». Y los peruanos exigen transparencia, porque solo así lograremos el cambio de ciclo que tanto necesitamos.
