SIGUEN HACIENDO DE LAS SUYAS CON NUESTRA SALUD

¿Sabe usted a dónde va el dinero de los aportes al seguro social que hace cada mes? Ciertamente, no se destina a la compra de medicinas ni al mejoramiento del servicio que brinda EsSalud.

Una escena desoladora se repite en diversos hospitales del Perú: pacientes oncológicos que ruegan por fármacos que nunca llegan, asegurados con recetas que la farmacia no puede atender y familias que, entre la desesperación y la urgencia, terminan costeando con sus propios medios lo que el Estado les niega.

Un reporte del dominical Punto Final reveló nuevos indicios de mala gestión en EsSalud, convertido hoy en el botín de los gobiernos de turno.

Otra vez malos funcionarios aprovechando una crisis de desabastecimiento para hacer compras innecesarias utilizando un millonario presupuesto de emergencia. 

El Seguro Social de Salud se ha transformado en la «caja chica» de grupos políticos, donde agrupaciones como Alianza para el Progreso o Perú Libre mantienen su cuota de poder designando a dedo a los presidentes de la institución.

Mientras tanto, miles de peruanos padecen la falta de citas en un sistema sin infraestructura para atender a los enfermos y con equipos sin mantenimiento que han dejado de diagnosticar y curar.

Esta precariedad obliga a los asegurados a realizar gastos de bolsillo en farmacias privadas, lo que golpea severamente la economía del hogar. Los costosos tratamientos y el tiempo dedicado a los cuidados fuerzan a muchos, incluso, a dejar de trabajar.

Esta situación es inaceptable, pues el sistema de salud se sostiene con los aportes de los empleados y de las empresas del país. 

La institución debe dejar de ser entregada al mejor postor político. El nuevo gobierno debe ayudar a transparentar el gasto de sus aportes y dar los pasos para iniciar un cambio de ciclo que rescate la salud pública, la cual hoy se encuentra en cuidados intensivos.

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