¿Por qué quienes rechazaban las alianzas de unos cuantos políticos en el Congreso ahora guardan silencio ante la agrupación de los integrantes del nuevo Parlamento?
Ni siquiera ha iniciado el nuevo gobierno y personajes como Roberto Sánchez, Alfonso López Chau y Ricardo Belmont, los candidatos perdedores de la jornada, ya buscan sabotear la gestión de los próximos 5 años.
Lo más curioso es que olvidan las críticas del pasado respecto a dichas coaliciones —que en realidad nunca existieron—, sobre las cuales argumentaban que se daban para favorecer intereses particulares, debilitar reformas clave y facilitar el clientelismo.
El uso del término “pacto mafioso” fue parte de una narrativa construida para atacar durante la campaña electoral. Lo que antes se empleaba para intentar bloquear los consensos en el Congreso saliente, ahora es ignorado por los amigos de la futura “coalición parlamentaria”.
Ya los sectores de izquierda han controlado las instituciones y afectaron el desarrollo del Estado durante 25 años mediante manipulación y la repartija.
Pero ojo, dialogar y concertar en política no está mal; lo negativo está en establecer como regla el gobernar bajo cuotas de poder.
También es cuestionable la doble moral de quienes aplauden lo que les conviene y critican o rechazan aquello que no se acomoda a sus intereses.
Con una oposición más obstruccionista que fiscalizadora, los peruanos no podremos avanzar y se perderán grandes oportunidades de progreso para las familias y para el país.
Por ello, no nos dejemos engañar y rechacemos las mentiras de la alianza de los perdedores y permitamos que el nuevo gobierno trabaje y ejecute las acciones necesarias para iniciar un nuevo ciclo en la política peruana que nos beneficie a todos.

