Nadie que contrata a un electricista o gasfitero para arreglar algo en casa espera pagarle para que se retire dejando el trabajo a medias.
Hoy, a poco de volver a elegir gobernadores y alcaldes, es importante que no nos dejemos sorprender con más de lo mismo. Lamentablemente, la oferta política actual no es la ideal. A cinco semanas de las elecciones regionales en todo el país, nuevamente aparecen candidatos procesados, sentenciados o con investigaciones pendientes.
Varias exautoridades buscan retornar al cargo para un nuevo periodo, pese a que no cumplieron con sus promesas ni ejecutaron los presupuestos adecuadamente durante su gestión anterior.
De hecho, los datos sobre el uso de fondos regionales muestran una realidad que por años se ha ignorado: debido a la mala gestión, gran parte de nuestros impuestos se destinaron al pago de planillas y más burocracia. La mala distribución presupuestaria ha favorecido el enriquecimiento de muchos funcionarios en los últimos 25 años. Las cuentas de algunos aumentaron mientras los distritos continuaron sin agua, centros de salud ni pistas.
Plata sí hay, pero se gasta mal. En la mayoría de los casos, el 60% del dinero distribuido a gobernadores y alcaldes se destina a cubrir planillas y gastos burocráticos, mientras que solo el 40% se dedica a la gestión en beneficio de los habitantes, es decir, a obras y su mantenimiento. Un sol gastado en planillas innecesarias es un sol que falta en las escuelas de nuestros niños.
Frente a ello, permitir el retorno de exautoridades que tuvieron la oportunidad de mejorar la calidad de vida de sus vecinos pero no lo hicieron, no es una alternativa, pues esto solo perjudicaría el desarrollo de nuestras regiones.
Para cambiar el rumbo, no solo de las regiones, sino también del Perú, es hora de rechazar en las urnas las candidaturas con antecedentes judiciales y a quienes malgastan los fondos de la comunidad; porque quien fue parte del problema no será la solución. Solo así daremos inicio al cambio de ciclo que los peruanos esperamos.

