CANDADOS BUROCRÁTICOS QUE PARALIZAN

En el sector público se ha normalizado la incapacidad como requisito para mantener un puesto de trabajo por años. No importa la meritocracia, no importa ser profesional.

Y de eso hoy se quejan los nuevos ministros, quienes vienen denunciando públicamente en más de una ocasión las trabas burocráticas que han hallado en sus respectivas carteras.

Y es que 25 años de ineficiencia y gollerías nos han dejado un laberinto burocrático donde impera la mediocridad.

En este sistema no solo existen interminables procesos para resolver trámites sencillos, también hay infinitas barreras para contratar personal capacitado en los ministerios y demás instituciones del sector público. Y, lo que es peor, hay duplicidad de funciones.

Así, normativas mal estructuradas, como la Ley Servir, impiden la llegada de profesionales del sector privado a las oficinas públicas, demostrando que se han colocado candados para permitir el reciclaje de funcionarios.

Además, nuestros impuestos se están yendo a pagarles a dos o tres personas para hacer una misma tarea y, para colmo, sin estar capacitadas. Una situación increíble y, a la vez, insostenible.

La falta de meritocracia frena la atención en los hospitales y el mantenimiento de las escuelas, entre otras necesidades prioritarias.

Ante esta situación, los peruanos no pueden seguir sufriendo las consecuencias de la burocracia

El nuevo gobierno tiene ahora la oportunidad de limpiar el aparato estatal, empezando por eliminar las trabas de la Ley Servir para abrirle las puertas a profesionales más eficientes.

Solo en un país con servidores públicos idóneos, con capacidad de gestión y vocación de servicio, se podrá dar inicio a un cambio real donde la prioridad sea resolver las necesidades básicas de todos los ciudadanos.

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